Historia del medio
ambiente
1. El año de las promesas por cero de
deforestación:
En 2014 ocurrió lo inimaginable:
las empresas que representan el grueso de la producción y el comercio de aceite
de palma acordaron dejar de talar bosque tropical y drenar turberas para nuevas
plantaciones de palma oleaginosa. Después de años de campañas por
medioambientalistas y de advertencias de catástrofes por científicas(os), casi
dos docenas de grandes productores, comercializadores y compradores
establecieron políticas de cero de deforestación con salvaguardas ecológicas,
sociales y laborales. Y no fue sólo el sector del aceite de palma: tras el
ejemplo de Wilmar, el gigante Cargill de la industria agroalimentaria extendió
la política por toda su cadena de suministro de mercadería, valuada en $135
miles de millones. Por su parte, empresas que hacía tiempo adoptaron políticas
de
2. China y los EE.UU. se comprometen a
una acción conjunta en relación al calentamiento global:
Mucho gente consideró que las
acciones conjuntas anunciadas este año por China y los EE.UU. podrían ser un
avance en la lucha por coordinar algún tipo de respuesta al calentamiento
global. Los dos países más poderosos del mundo sorprendieron a casi todo el
mundo el 12 de noviembre al anunciar que trabajarían juntos en lidiar con la
crisis. Los EE.UU. prometieron reducir sus emisiones de carbono en un 26 a 28
por ciento para 2025, basándose en los niveles de 2005. Por su parte, China
dijo que sus emisiones llegarían a su punto más alto para 2030 (o antes) y que
20 por ciento de su energía provendría de fuentes limpias. Aunque estos compromisos
distan mucho de ser lo que se necesita para evitar un clima catastrófico–ni
siquiera aunándolos a la promesa de UE de reducir su emisión en 40 por ciento
para 2030–, mostraron que tanto los EE.UU. como China finalmente se unen al
esfuerzo de más de 25 años por lidiar con el cambio climático a escala global.
El optimismo que generó este anuncio no se tradujo en muchos avances en la
Cumbre del Clima realizada en Lima meses después—aunque es imposible saber lo
que habría ocurrido sin los compromisos—pero la verdadera prueba comenzará a
partir del próximo año en París.
3. El brote del ébola en África
occidental:
Es imposible
sopesar el efecto de una epidemia que ha matado a más de 7.000, según conteo
oficial (y quizás mucho más sin registro), y doblegado a tres países. El
impacto humano, social y comunitario es inimaginable—y no cesa. Quienes
perdieron a seres queridos lo sentirán toda su vida. Mas los efectos—y
problemas—en el medio ambiente están más velados. Las(os) expertas(os) dicen
que la causa más probable de la enfermedad fue el consumo de carne de monte,
muy posiblemente un murciélago frugívoro. por lo cual FAO recomendó evitar la
caza de murciélagos en áreas afectadas. Por otro lado, expertas(os) y
conservacionistas sugieren un vínculo entre la deforestación en África
occidental y el aumento de casos de Ébola en esa región; es decir, quizás el
mayor contacto entre personas y animales en bosques degradados haya aumentado
la probabilidad de que se diera el actual brote. Un posible vínculo entre brotes
más severos de ébola y el calentamiento global ya fue señalado en estudios
anteriores, pero esta conexión precisa de más investigación. En tanto, cabe
tener en mente la destrucción de vidas y comunidades

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